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martes, 23 de septiembre de 2014

Gotham - Piloto




Las perlas rebotan en el suelo antes de que el matrimonio Wayne muera. Su sangre se mezcla con algunas de las perlas del collar de Martha Wayne. Es casi como un ritual que termina cuando Bruce aulla por el dolor. Su grito es como el de un murciélago. Gotham es un lugar peligroso, pero no tan podrido como nos hicieron creer. Al menos esto es lo que vemos desde la perspectiva de un joven James Gordon (Ben McKenzie). 


A grandes rasgos, la serie se asemeja mucho al comic Gotham Central, incluso parece que cumple esa promesa de adaptarla que se hizo hace años. Entonce Nolan no había dejado su impronta en la franquicia. Desde el vamos, la influencia de la última trilogía es patente en cuanto a la búsqueda del lado más verosímil de los personajes y un entorno mucho más realista. El guionista Buno Heller hizo las tareas. Se nota que conoce el cómic y el ambiente en el que se mueven los personaes. Los saca de la faceta a la que estamos acostumbrados y los pone en lugares que tienen mucha lógica y funcionan muy bien. En Gotham todavía son personas sin alter egos.  La mayoría, incluso Selina Kyle (Camren Bicondova – que se parece mucho a Michelle Pfeiffer) aparecen en cameos como víctimas de esa ciudad. Hay algo en ellos que espera el nacimiento de Batman para poder pasar la línea de lo creíble y la de la cordura. Tal vez los cambios más notables sean los de Alfred Pennyworth (Sean Pertwee) que se asemeja más a su personificación actualizada en Batman Year one. Es un hombre duro, recto que no tiene el encanto del caballero inglés. Más notable aún es el de Oswald Cobblepot (,Robin Taylor) aquí es más siniestro que patético y luce todo el tiempo su personalidad manipuladora.

Gordon y Bullock (Donal Logue) cumplen los roles de policía bueno - policía malo que sabe moverse en esa ciudad, incluso rompiendo la ley si es necesario. La faceta moral de Gordon es interesante, sin embargo chocan un poco ese idealismo por hacer las cosas bien con mucha ética y por supuesto, el  talento policial. Los otros policías que aparecieron fueron Allen (Andrew Stewart-Jones) y Montoya (   Victoria Cartagena)   bastante desfasados temporalmente con respecto al cómic, pero andan muy bien en la serie como antagonistas dentro del mismo cuerpo de policía.

La historia del piloto de Gotham no sorprende, es una serie policial que utiliza los lugares comunes del género, incluso el giro del medio del capítulo es un poco cliché. Es interesante como va introduciendo la mitología de Batman en la serie y el trabajo de personajes. Sin embargo eso no es suficiente para que sea una gran serie, ni que explote el material que tienen en esta franquicia, sobre todo Gotham central. 
Hay que ver cómo sigue.

martes, 12 de agosto de 2014

Robot & Frank


La ciencia ficción que impacta de verdad, no es la funcional a los efectos especiales. Basta con que nos muestre algo que puede suceder, para que nos llegue de verdad.


La vejez ha comenzado a afectar la memoria de Frank (Frank Langella) un ex ladrón de joyas solitario y un tanto huraño, que parece estar interesado solamente en los libros, y la bibliotecaria Jennifer (Susan Sarandon) a la que se acerca a pasos de tortuga. A pesar de los años, Frank aún tiene el arte de robar en las venas, cosa que lo lleva a meterse en problemas con personas que resaltan su pasado ante cualquier robo. Esto termina preocupando a su hijo, Hunter (James Marsden)  que le regala, muy a su disgusto, un robot (Con voz de Peter Sarsgaard) para que se encargue no solamente de las actividades domésticas, sino además  de algunas tareas recreacionales, como hacer un jardín, para así enfrentar el problema de memoria de Frank.  Muy a su pesar, no sabe cómo alejarlo, cosa que otros personajes toman con mucha naturalidad, en especial Jennifer.

A pesar de la funcionalidad que tiene el robot, Frank descubre que no está programado para diferenciar entre actividades recreativas y las ilegales, después de todo, en la programación del robot está solamente tenerlo a Frank en actividad por su problema. Es aquí donde todo cambia, y la vida de Frank se centra en convertirlo al robot en su pupilo para dar un último golpe delictivo. Lamentablemente las cosas se complican cuando su hija Madison (Liv Tyler) no simpatizante de los robots se entera de esto y decide cuidar de su padre.

Es interesante la forma en la que Jake Schreier nos presenta un futuro cercano al nuestro en su primer largometraje. Aquí vemos una sociedad de transición, donde los androides han avanzado al punto de ser funcionales en la vida cotidiana, y de a poco  la ciencia va cambiando muchas de nuestras actividades. El guion de Christopher D. Ford se luce con estos aspectos, e incluso impresiona como especula sobre el futuro de las bibliotecas, y llevar la frivolidad postmoderna a un grado preocupante. Las relaciones humanas cambian gracias a la ciencia, y nos deshumanizan sin que lo notemos.

Uno de los grandes aciertos que tuvo el director, es el ritmo tranquilo y dinámico, donde se centra más en los aspectos intimistas que en la ciencia ficción en sí. La fotografía resalta la comunidad donde viven los personajes, y se mimetiza con muchos aspectos, como la soledad o el interés en algo perdido. Es muy interesante como la naturaleza aún tiene su peso, y cumple un rol importante.

 La película se centra en los problemas humanos, y es aquí donde se lucen  Langella y  Sarsgaard. Frank es un personaje complejo, terco y solitario. Langella logra captar ese dolor privado que lo ha llevado a elegir el modo de vida que tiene, sus preocupaciones e inquietudes.  La forma en la que evoluciona con la aparición del Robot, es impresionante. Sarsgaard logra algo extraño: La frialdad de las máquinas con un vestigio de lo que podríamos llamar alma. Es impasible en toda la película, después de todo es un robot, cosa que nos la deja muy en claro aunque nos encariñemos con el  personaje. La química que logran entre ambos hacen que la parte científica de la película termine siendo simbiótica a sus vidas, y nos centremos en lo que de verdad importa.

Hay algunos problemas, sobre todo en la construcción de personajes secundarios, que terminan siendo un tanto Clishés. La frivolidad que tienen algunas veces llega a molestar. El epílogo es bastante brusco, y deja algunos baches narrativos innecesarios.

El mayor logro de Robot & Frank es mostrarnos facetas interesantes de los seres humanos en una sociedad avanzada, donde hay una historia muy simple, entretenida, que nos introduce con mucha clase en ese entorno, y en algún momento se produce la magia. 

lunes, 7 de julio de 2014

Star Trek: Deuda de honor - Chris Claremont & Adam Hughes



La culpa la tuvo Chris Claremont. En los primeros años de la carrera de Kirk, la flota no estaba preparada para enfrentarse a unos seres parecidos al nido. No es raro que el patriarca mutante cargue consigo una que otra plaga de las páginas de X-men y se terminen infiltrando en universos de otras franquicias, como el de Star Trek.

Los X-men son como una maldición en la carrera de Claremont. Su primera etapa es uno de los grandes
clásicos del cómic americano, y sin dudas ha sabido convertir a un cómic en una franquicia. Por más que escriba otras cosas fuera de este universo, siempre queda esa sensación de que leemos X-men. Cuando se publicó “Star Trek: Deuda de honor” en los 90s, nos sorprendió a todos porque logró algo que se sentía más Star trek  que aquello que dirigió nada más y nada menos que por el señor Shatner. En esta novela gráfica, que está ambientada un poco después de la cuarta película, Claremont tomó como eje central de la historia los ataques de unos seres desconocidos que siempre ponen en jaque a los personajes cuando atacan sus naves. Las sagas del espacio y este tipo de enfrentamientos son algo a lo que nos tiene acostumbrados el autor. Se siente cómodo construyendo esas atmósferas claustrofóbicas y desesperantes de las que los protagonistas apenas logran escapar sin entender del todo que fue lo que los atacó. En parte, recuerdan a esos episodios de X-men ilustrados por Dave Cockrum en los que se enfrentaban al nido, pero se aleja de su maldición gracias a su sapiencia de Star Trek, el conocimiento de los personajes y la capacidad de caracterización que tiene.  Lo verdaderamente interesante, es que estos encuentros se dan a lo largo del tiempo y se relacionan mucho con la historia tanto de la serie original, como de las primeras películas. Claremont es muy hábil a la hora de tomar hilos tanto de tramas, e incluso personajes, para ir construyendo un entramado de lo más interesante y logra algo que necesitaba la era de Kirk y Spock: Una historia en donde se sienta una conexión, así se convierta en una saga y no aventuras sueltas. Hay mucha complicidad entre la tripulación del Enterprise y se nota que han pasado años juntos. La química entre el gran trío es impecable, Bones McCoy logró refinar su sarcasmo, Spock mas sabio y Kirk aparentemente sienta cabeza.  La lealtad y la amistad que existe entre ellos y otros que conocimos tanto en la serie, como en las películas, brilla cuando van descubriendo más de esos seres a los que enfrentó Kirk.  En esas batallas, siempre tuvo una aliada inesperada, la vulcana T’Cel. Ella se termina convirtiendo en un reflejo femenino de Kirk. No por nada le da ese toque de amor trágico que termina de darle los matices que la historia necesita. Con tantos personajes hay muchos diálogos. Son interesantes y muy profundos a veces, sin dejar de ser divertidos. Como es costumbre en el autor, demasiado extensos. Hablan tanto que a veces se vuelve pesada la lectura y uno se encariña de los seres porque no hablan.


Si a Claremont le tocó un trabajo importante para caracterizar a los personajes, Adam Hughes tuvo que hacer el doble a la hora de documentarse. Hay tantas referencias a escenas específicas, que corría el
riesgo de quedar en ilustraciones estáticas que las imiten. Juega siempre con el dramatismo que tienen para darles mucha fuerza y la elegancia que tiene su estilo. Las expresiones y gesticulaciones son impecables. Sorprende incluso que a secundarios que no vimos desde la serie original, les haya dado las facciones que tendrían por el paso de los años, la más notable en esto es Jame Finney, también muy bien caracterizada. Incluso consigue reflejar de manera sutil la sobre actuación de Shatner cuando personifica a Kirk y esa dulzura que a veces dejaba escapar Spock mayor. Le falta espectacularidad en las batallas de naves, pero eso no es problema, porque la mayor parte de la historia pasa dentro de ellas.


Cuando autores que son fanáticos de una franquicia ponen pasión, muestran  la riqueza  de historias y personajes que hay en Star Trek. Deuda de honor es una de esas novelas gráficas a las que terminamos imaginando inevitablemente como la gran película que no fue. Es una gran historia que tiene algunas fallas típicas de Claremont. El dibujo de Adam Hughes tiene la fuerza  y la dinámica elegante que nos recuerda que es un cómic. Un excelente cómic. 

domingo, 8 de junio de 2014

Promethea Vol.1 - Alan Moore & J. H. Williams III




Desde que Alan Moore comenzó a interesarse por la magia del caos, hay mucho que cambió en su narrativa. Algunas de sus obras como “Serpientes y escaleras” y el “Amnios natal” parecen manuales de iniciación a la filosofía de la magia. Hay una cierta restricción de lectura al público general por la complejidad que tienen y la gran carga de información  que los termina volviendo un tanto densos. Cuesta llegar a disfrutarlos del todo, pero terminan siendo una experiencia única.

 Con su vuelta al cómic comercial a través del sello ABC comics, Alan Moore intenta revivir la chispa perdida de los cómics. No faltan las aventuras, la ciencia ficción, e incluso un reciclaje de héroes de

literatura clásicos. Con Promethea, apostó de nuevo a las historias cargadas de teoría de magia moderna. El tema era acercarla a un público masivo sin perder lo ambicioso ni la complejidad de la obra. Encontró la vuelta necesaria al encarar la historia como un cómic de ciencia ficción con elementos de super héroes. La magia aparece gracias al concepto de Promethea,  una suerte de heroína, que se aparece en distintos medios, desde poemas, pulps hasta historietas clásicas. Eso existe, sin embargo va más allá, sumando obras ficticias en donde también aparece y son muy funcionales dentro de la historia. Son justamente lo que investiga la protagonista, Sophie Bangs, para descubrir más sobre este mito, que es la llave al reino de la inmateria. Esto es algo peligroso que la termina metiendo en problemas, y la obliga a convertirse en la nueva encarnación de Promethea. Junto a ella, vamos descubriendo sobre las encarnaciones y el mundo de la imaginación colectiva, el de la inmateria.  De aquí parten las ideas, las historias. Allí es donde están interconectadas y se las arreglan para materializarse en nuestro mundo.  No es tan simple como aparenta. Ese mundo tiene sus reglas asentadas en la filosofía de la magia, cosa en la que Moore se explaya a través de las otros personajes que le explican sobre el tema, o incluso con las propias conclusiones de la misma Sophie Bangs. Tanto el mundo material, como el de la inmateria están construidos con una complejidad enorme que solamente alguien con la maestría narrativa de Alan Moore puede lograr. Nos encontramos por un lado con todo con elementos culturales que coexisten con otros ficticios, como el Gorila llorica, un reflejo de la mentalidad postmoderna a modo de tira cómica, un grupo de super héroes creados para este cómic, que sirven para una subtrama y personajes muy ricos en cuanto a su psicología. Gracias a esto puede contrastar con la inmateria, donde convergen historias, mitos, ideas, y mucho más en una mezcla surrealista como lo es la imaginación misma.

Muchos dibujantes sufrieron las exigencias gráficas del guionista. Algo tan complejo como es Promethea, necesita una mano virtuosa, que pueda no solamente enfrentarse a lo técnico, sino estar al nivel

imaginativo. Es aquí donde entra J. H. Williams III con un trabajo sublime. Cada página es digna de ser encuadrada. Williams III es de esos ilustradores que ven más allá de las viñetas y necesitan hacer una composición en la misma página al estilo de Alcatena. El nivel de detalles y la elegancia del mundo material, tiene una impronta gráfica bastante sobria que termina de configurar esa complejidad que le da el guión. En donde se luce y desata la imaginación en todo sentido, es en la inmateria. Lo surrealista cargado de guiños culturales y paisajes oníricos, le permiten experimentar al máximo y crear a gusto. Es aquí donde terminamos de entender este concepto de Moore. El contraste entre las dos caras de la realidad dan un resultado sorprendente.

Hay veces en  las que los grandes autores se las arreglan para crear obras personales siguiendo las reglas del cómic comercial. En Promethea Moore y Williams III se dan el gusto de crear un cómic con una complejidad enorme dentro de estos parámetros. En ningún momento de este primer tomo es densa o aburrida. Es un viaje a un mundo distinto, ilustrado con maestría, en donde nos embebemos de una filosofía distinta, lógica y muy coherente. 

viernes, 6 de junio de 2014

12 reasons why I love her - Jamie S. Rich & Joëlle Jones



A veces hace falta que los personajes nos hagan agarrarnos la cabeza, e incluso que los lleguemos a insultar  para poder darnos cuenta que un drama vale la pena. Nos guste o no, esas imperfecciones del carácter definen y humanizan, dando mucha riqueza dramática. En el mundo del cómic es raro encontrar historias que tengan personajes así, y por lo general son obras de autor o independientes, como “12 reasons why I love her”

La relación entre Gwen y Evan no será perfecta, pero tiene algo que los hace seguir juntos.  Jamie S. Rich
va revelando que es algo mucho más complejo y profundo de lo que podemos llegar a creer, y no puede expresarse sin pasar por grandes peleas y alejamientos. La narrativa no es lineal. Esto hace que la forma en la que intercala, o da saltos entre los doce capítulos genere tensiones enormes cuando tenemos que rellenar esos espacios, hasta que encontramos lo que sucedió más adelante.  Funciona muy bien como elipsis, y el romperla podría molestar narrativamente si no fuese por dos cosas: Hay detalles que no los esperamos, que le dan una riqueza enorme a esta relación  y los diálogos.  Lo que había mencionado sobre la naturaleza de los personajes se hace evidente con la calidad que tienen. Se nota que Rich hizo un trabajo sobre su psicología y comportamiento a fondo.  Se enojan y discuten de manera creíble, cuando Evans tiene ataques de celos, se nota como intenta controlarlos. Las reconciliaciones conmueven, sus miedos fluyen a través de sus palabras, al igual que el dolor y el arrepentimiento que tienen. Pero sobre todo, en esos diálogos se nota la química que hay entre los dos y la complicidad de pareja.
Son tan ricos, que en cierta medida hacen pensar en la trilogía cinematográfica de Richard Linklater (Before sunrise, Before sunset, Before midnight)

Los entornos cotidianos y urbanos que ilustra Joëlle Jones son bastante correctos. Dentro de su estilosimple, se las arregla para darle el toque intimista que la historia necesita. En una historia como esta, lasexpresiones faciales y corporales, se vuelven algo fundamental. Jones hace un muy buen trabajo en este sentido y es donde más se luce. Hay algunas viñetas que se notan que están dibujadas a las apuradas. Se nota demasiado y hace ruido en la narrativa. Este tipo de cosas merman inevitablemente la calidad gráfica, que es lo primero que llama la atención en un cómic.

Si bien dista de ser un cómic perfecto, “12 reasons why I love her” logra reflejar con mucha elegancia las idas y vueltas que tienen las parejas moderna. Es una historia simple, en la que los protagonistas se lucen a través de unos diálogos sorprendentes y personalidades muy trabajadas. Son cosas que en el cómic muchas veces se dejan de lado, pero dan una riqueza dramática enorme.

sábado, 24 de mayo de 2014

Bone Vol.1 - Lejos de Boneville



Hay mezclas que son aparentemente raras. Parece más raro aún  que funcionen y se conviertan en clásicos. Cuando Jeff Smith comenzó a escribir Bone a principios de los noventa, pocos imaginaban que iba a terminar siendo una historia tan épica como el señor de los anillos.  En los primeros números, el aire caricaturesco que tienen los Bone, sumado a una influencia de escritores de aventura infantil, le daban un aire fresco. Sin embargo apuntaba mucho más al tipo de historias a las que nos tuvo acostumbrados Carl Barks cuando escribió el Pato Donald. Jeff Smith iba sembrando de a poco las semillas para que el cómic  tome esos giros que lo llevarían al nivel épico del que les hablé.


Por culpa de Phobey Bone y su avaricia capaz de competir contra la de Scrooge McDuck, fue que los tres primos Bone terminaron exiliados de Boneville. Mientras discutían en el desierto por esto, una nube de langostas los obligó a huir, haciendo que se separen. Fone Bone, el más heroico de los tres, termina en un lugar llamado “El Valle” donde es natural que animales y bichos hablen. También existen peligros, como las Monstrorratas, que lo hacen pasar muy malos ratos y huidas divertidísimas. En ese Valle es donde conoce a Thorn, una chica que de a poco le va mostrando ese mundo. Juntos van descubriendo algo que se está orquestando mientras buscan y encuentran de forma muy casual a sus primos.


En el universo de Bone, Jeff Smith logra algo a lo que aspiran muchos y pocos consiguen: el amor a primera vista del lector con el cómic. La historia es siempre divertida y muy, pero muy dinámica.  El estilo gráfico de dibujo animado le da una magia bastante particular, que le da mayor fuerza a todo. Pero hay algo más allá de lo llamativo que sea visualmente y su maestría para narrar. Sabe manejar los tiempos del cómic, tiene una gran capacidad para crear personajes. A la hora de definirlos en este tomo, lo hace mayormente a través de situaciones cómicas, cotidianas (De ese mundo) o de aventuras. Gracias a esto es imposible no encariñarse con esos personajes tan pintorescos y preocuparnos por lo que les vaya a pasar, o peor, por lo que Phobey Bone esté planeando. La forma en la que interactúan y fluyen los chistes en sus diálogos es sorprendentemente natural y dinámica.  Hay momentos en los que es imposible no soltar una carcajada y otros en los que nos enternecemos.  Los Bone están influenciados sin lugar a dudas por Pogo de Walt Kelly y por las historietas clásicas de Disney. Sobre todo las del Pato Donald y su era dorada de la mano de Carl Barks donde hubo una galería de personajes inolvidables, cosa que se nota en este tomo.


En medio de toda esta construcción del mundo en el que no faltan gags, ni aventuras,  el elemento fantástico se va introduciendo de a poco. La aventura va dando lugar a algo mucho mayor en donde se deja entrever una historia de reyes caídos, una guerra pasada y algo muy grande y peligroso que se está orquestando. Es interesante como los personajes del Valle esconden lo que saben de esa historia y como Thorn con los Bone va descubriéndola y relacionándola con lo que está comenzando.  Smith sabe que esas situaciones que pueden darse en momentos de paz nos hacen comprender el peso de esa guerra que se está gestando. Como lectores nos preguntemos sobre  eso terrible que va a pasar, pero queremos que pase y se develen los misterios. También nos preocupa que pueda sucederles a los personajes. En ese sentido, el trabajo en este tomo es brillante.

Leer “Lejos de Boneville” es como abrir un cofre donde sabemos que hay un tesoro de nuestra infancia. A medida en que las cosas van a apareciendo, nos divertimos y maravillamos. Pero también mueve otras cosas más profundas que hacen que nos enamoremos de la serie. Sin dudas es toda una experiencia que vale la pena vivirla. 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Echo Vol. 1 - Terry Moore



Es cierto que en el mundo de la ciencia ficción y los súper héroes hay muchas más fórmulas repetidas que en un libro de física. Por suerte cada tanto alguien  no solamente tiene una idea original, sino que se arriesga salir de esas fórmulas. Terry Moore, que sorprendió en los noventas con un thriller enriquecido con una de las mejores comedias románticas que he tenido el gusto de leer. “Strangers in Paradise”, volvió de nuevo con un excelente nivel en “Echo”


“Echo” es una obra que tiene un comienzo literalmente explosivo. Julie Martin es una fotógrafa, que está en medio de un divorcio. Tiene la mala suerte de estar en el desierto, justo debajo de una prueba de un ataque nuclear sobre un traje experimental. A Annie, que está usando el traje, no le hace gracia. La cosa termina mal y los restos caen como pelotitas de metal sobre Julie.


Terry Moore entiende muy bien que lo que le da riqueza a las historias no son los delirios de ciencia ficción, ni peleas interminables con personajes que pierden más y más la ropa en esas batallas. Lo que importa realmente es la parte humana, esos conflictos del día a día que nos definen. En “Echo” las cosas se van dando de forma bastante light, incluso con bastante carga de humor en los primeros números, cuando Julie no entiende porqué  ese pedazo de metal se le ha pegado al cuerpo. Sin embargo, hablamos de un experimento militar. Hay conspiraciones e historias ocultas detrás, que se van develando a cuenta gotas durante toda la serie. Hay un giro muy fuerte cuando aparece otra persona a la que le cayó un fragmento del traje, Caín. Es un hombre misterioso, muy violento que entiende el uso letal del traje. Comienzan los asesinatos y la serie pasa a ser un Road movie en donde escapan no solo de Caín, sino además de los federales.  Aquí se unen nuevos personajes, Dillon, un ranger que decide ayudarla a Julie a escapar y buscar respuestas. Ivy, una agente que va en busca de los dos,  pero se cuestiona bastante las órdenes que ha recibido. Gracias a ella y su investigación vamos conociendo más de la protagonista, algunos detalles que nos hacen quererla y otros que sorprenden. Todos los personajes tienen una psicología muy desarrollada y un tratamiento excelente. El mayor encanto de esta serie está en las interacciones, humanas. Creíbles y muy ácidas cuando deben serlo. El humor es muchas veces corrosivo, pero ideal para esos momentos en los que los usa.


El problema que tiene en el primer tomo, es tardarse un poco en lograr darle un ritmo intenso a la serie y lograrlo articular con los momentos más dramáticos. Ese problema también se nota a nivel narrativo. Cuando comienza a ser un Road Movie se siente que se prepara demasiado y hace mucho énfasis en personajes que no tienen mucha importancia después. Más allá de esto, es un tomo que se disfruta bastante.

A nivel dibujo es muy claro, tiene una línea limpia en la que no abusa de detalles y se entiende todo el tiempo lo que pasa. Moore es de esos autores que se quedan en la regla de una acción por viñeta.  Sus personajes son siempre expresivos en todo nivel, lo que junto a la historia, da la sensación de que pueden existir. Además, dibuja las mejores papadas del noveno arte.

El primer tomo de “Echo” abre la historia con fuerza. La historia queda plasmada desde las primeras viñetas sin muchas vueltas. Los personajes, con sus dramas, tienen que arreglárselas para sobrevivir en esta historia e intentar buscar respuestas.   

lunes, 12 de mayo de 2014

Hora de Aventuras Vol.1 - Ryan North, Braden Lamb & Shelli Paroline



De las series animadas nuevas, la que mejor ha funcionado con públicos de distintas edades es “Hora de las aventuras”. Su creador, Pendleton Ward supo combinar la imaginación desenfrenada de los cortos animados clásicos con una dosis importante de aventura y ciertos elementos de la cultura moderna para que no sea tan distante. La galería de personajes es muy original, encontramos desde un perro que habla y tiene poderes, hasta un Rey Helado y Princesas de todo tipo, pasando por un aparato de video juego inteligente.  Hay algo más, debajo de ese aluvión de ideas hay algo muy implícito, que apenas se deja entrever en la historia: La tierra de Ooo, donde está ambientada la historia, es en realidad el mundo que ha sobrevivido a una guerra atómica, a la que los personajes recuerdan como guerra de los hongos.

                                         

El equipo que llevó esta serie al cómic tuvo una tarea muy difícil. Adaptar este mundo tan lleno de colores y su identidad no era tarea fácil. Mucho menos crear nuevas historias que sigan la línea de la serie. El guionista de “Dinosaur comics” Ryan North cuenta con un grado de desenfreno importante y es capaz de pensar de una manera que se aleje de la lógica convencional. Eso puede jugar en contra para una serie así, sin embargo entiende a la perfección la coherencia de la Tierra de Ooo, y sobre todo de sus personajes.  En los cuatro números de este tomo construye una saga en donde The Lich se libera y comienza a absorber literalmente todo el mundo en un saco mágico para después arrojarlo al sol. Con esto, Ryan North aprovecha para ir presentando a los personajes principales de la serie sin detenerse demasiado. Tanto héroes como villanos saben que se enfrentan a un ser muy peligroso y deben unirse para detenerlo. A pesar de que es una trama muy bien estructurada, tiene los giros absurdos e imaginativos típicos de la serie, en donde se siente que puede pasar cualquier cosa. Los personajes son bastante particulares, son muy expresivos, exagerados y tienen una inocencia extraña que hace que toda la serie parezca un juego de niños. Es un efecto curioso que le da mucha magia y está muy logrado en el cómic.  En algunas páginas hace notas al pie, genera mucha complicidad y un lindo acercamiento a los lectores.

                                    

El matrimonio de Braden Lamb y Shelli Paroline se encarga del dibujo y logran emular perfectamente a la serie. La narrativa y el uso de viñetas son muy dinámicos dentro de una composición clásica de páginas. Donde se dan el gusto de marcar la diferencia en cosas como detalles finos, ángulos más trabajados. En la serie no hay muchos cambios de ángulos. En el cómic da la sensación de que existe una cámara que se mueve, sobre todo a la hora de retratar la acción. El coloreado es bastante vivo y muy cuidado. No satura como en la serie, sino que termina de construir este mundo colorido.

El tomo está muy cuidado en cuanto a edición. Tiene detalles muy agradables como los diseños de contratapas y un extra muy interesante en el que se ve el trabajo en una página desde el guión hasta el acabado final. Genera en todo momento una sensación muy agradable de lectura.

                                      

El cómic de Adventure time se las arregló para lograr una identidad manteniendo la estética de la serie en todo aspecto. No solamente es divertido y original a más no poder. La energía que transmiten  estos números es enorme y sorprende, haciendo que uno quiera seguir leyendo. Eso es una excelente señal para un primer tomo.

sábado, 10 de mayo de 2014

El océano al final del camino - Neil Gaiman


     

Todos tenemos escritores que se ganan un lugar importante en nuestras bibliotecas, no digo en cuanto a estantes llenos, sino a ese cariño que generan sus libros.  Hasta hace poco, cuando recomendaba alguna obra para iniciarse en el universo de Neil Gaiman, no dudaba en nombrar a Sandman o sus cuentos. Después de leer “El océano al final del camino” las cosas han cambiado.

                                                      

El protagonista de esta historia, del que nunca conocemos el nombre, vuelve después de varios años a su pueblo para un funeral. En medio de las visitas de cortesía, hay algo que lo lleva granja de la familia Hemstock. Allí ciertos recuerdos de la infancia comienzan a aflorar como un océano que ha estado perdido, en especial Lettie Hemstock. Ella y su familia son mucho más de lo que aparentan y terminan abriendo un mundo de magia y series que existen desde antes del universo al protagonista. No es una historia de magia, es de un niño que va descubriendo los peligros del mundo de los adultos y la amistad a través de una historia intimista llena de simbologías, guiños a la historia y por supuesto, de gatos.

 A Gaiman le gusta que los niños sean héroes. Su visión del mundo no se ha cerrado a lo lógico como la de los adultos, y a su vez se maravillan y asustan de una forma más pura, que hace que nos terminemos sintiendo vulnerables en muchos capítulos de la novela. No es la primera vez en la que escribe una novela en la que juega con los recuerdos de la infancia y la forma en la que pueden ser manipulados. Han pasado varias obras desde que escribió su primera novela gráfica “Casos violentos” y otras más desde el último número de Sandman. Se ha vuelto un maestro de la fantasía para adultos y también ha aprendido a crear tramas que giren en torno a los recuerdos olvidados. Sin embargo hay algo más, lo mágico que se abre paso con mucha sutileza en la trama. Es tanto el grado de dominio que tiene a la hora de mostrar cómo estos seres se han adaptado a nuevas formas de vida sin perder su esencia, y mucho menos su identidad, que dudamos de si no pueden existir en este mundo. En parte, esto recuerda un poco a ciertos personajes de otras obras, como “American Gods” y “Neverwhere” sin embargo, aquí juega con el elemento cotidiano, al que usa para mostrar que hay algo maravilloso en su naturaleza, que trasciende a todo lo que las rodea, incluso a un desayuno. Hay muchos elementos de sus otras novelas que se repiten, Gaiman se siente cómodo construyendo con ellos, pero aquí se notan mucho más refinados y funcionales a algo más profundo, que termina definiendo al personaje. Incluso cuando él no lo haya recordado hasta que vuelve a la granja Hemstock después de tanto tiempo.

Neil Gaiman es un autor que se ha sabido ganar su espacio como un maestro de la narrativa fantástica moderna. En “El óceano al final del camino” hay un escritor maduro que ha comprendido que lo fantástico no es más que un medio para explorar cosas mucho más profundas y hacer que ese lado humano del que está tan embebida la novela, resuene más.

lunes, 5 de mayo de 2014

Las Tortugas Ninja Vol. 1 - Kevin Eastman & Peter Laird


                                            

Seguimos con los festejos, ahora del mundo del cómic de la mano de Tortugas ninjas con nombres de pintores renacentistas. Hace treinta años, Kevin Eastman y Peter Laird publicaron en la editorial independiente Mirage el primer número de “Teenage Mutant Ninja Turtles”. Su intención era que sea un número auto conclusivo para satirizar series que estaban de moda y a su vez tomar elementos de ellas. Por ejemplo “Cerebus” de Dave Sim en cuanto a lo ácido y la estética visual, “Ronin” y “Daredevil”, ambas de Frank Miller, en cuando a la temática ninja. Con Daredevil la cosa va más allá, el clan de la mano aquí pasa a ser Foot clan (Clan Pie) y llegan a compartir origen con el personaje. El isótopo radiactivo que lo deja ciego y da poderes a Matt Murdock cae a las cloacas, donde convierte en seres antropomórficos a cuatro tortugas y la rata mascota de un maestro de las artes marciales.

El primer número fue redondo en todo sentido, presentaba el origen de las tortugas, un némesis peligroso, Shredder. La historia que englobaba todo y llevaba a un climax inevitable en donde las peleas se lucían. Al igual que otras series también satíricas como “The Tick” o “Howard the duck”, tuvo una identidad muy definida desde el primer momento. Eastman y Lair supieron configurar muy bien el universo de las cuatro tortugas dentro de una estética de cómic under. No fue una obra maestra, pero entretenía mucho y era algo muy original.  La serie se convirtió en un hito dentro del cómic independiente hasta romper barreras para terminar en una editorial mainstream, Archie Comics.


 
   
A partir del segundo número, donde comienza la saga de los mouser, unos robots caza ratones, deciden darle una continuidad con sagas que se interconectan unas con otras. Donde parece que van a terminar, dan giros con Cliffhangers, ampliando el panorama y a la vez el universo de las tortugas. A su vez el  reparto de secundarios va creciendo con personajes muy interesantes como April O'Neil, Casey Jones y los Krangs. Desde la saga de los Mouser, la serie va más allá de la temática ninja, hacia terrenos de ciencia ficción, aventuras y fantasía, siempre manteniendo su esencia más oscura y seria que en los dibujos animados. Eastman y Laird apuntan siempre a lo original y divertido sin ponerse límites creativos en ningún momento. Van al terreno que quieren con mucha libertad. Se divierten con los pies en la tierra, cosa que se nota mucho en el cómic.
Las personalidades también están muy definidas desde un primer momento. El personaje que llama más la atención y logra un buen grado de protagonismo es Raphael, antihéroe, volátil y violento que luchaba contra el liderazgo y la serenidad de Leonardo. La editorial Archie al ver que no iba a funcionar en un mercado infantil, lo descafeinó haciéndolo un personaje cómico que hacía chistes sarcásticos. Una lástima. 
                                       

En cuanto a dibujo, se las arreglan bastante bien dentro de sus limitaciones técnicas. Se manejan muy bien en las escenas de acción, que si bien son un poco tocas, logran un buen grado de dinamismo y claridad. No tienen grandes problemas a la hora de crear ambientes tanto urbanos, como mundos de ciencia ficción y criaturas extrañas de toda índole, donde brilla al máximo su imaginación a la hora de crear. A medida que pasan los números, su estilo se va refinando dentro de la estética under. Dejan de ser tan toscos, pero no dejan las composiciones oscuras y sucias.

Desde los primeros números nos damos cuenta por que las tortugas se han ganado su espacio dentro de los clásicos del cómic. Es una serie, que si bien tiene un toque bastante oscuro, es principalmente divertida y muy original. Sus creadores dan rienda suelta a una imaginación enorme en donde se ve que disfrutan al máximo y le ponen pasión a lo que están haciendo.
El primer tomo de norma recopila los seis primeros números y el especial Raphael

domingo, 4 de mayo de 2014

Star Wars: Dark Empire - Tom Veith & Cam Kennedy


 


Hoy es una fecha especial para el fandom de Star Wars. Para aprovecharlo, volvemos a ese  universo expandido, que si bien se desarrolló durante años en novelas que aparecían esporádicamente; Juegos de rol; Y los cómics que editó Marvel (Conocidos como Classic Star wars), no fue hasta principios de los noventa cuando cobró un peso importante. Timothy Zahn fue el primero en explorar lo que pasó después del Retorno del Jedi. En la trilogía de Trawn las cosas no son fáciles para la nueva república. El imperio aún sigue vivo, esperando la oportunidad para volver a su grandeza. Su nuevo líder es un estratega frío y muy peligroso, el Gran Almirante Trhawn, que sabe aprovechar las debilidades de Leia Organa Solo (Sí, está casada con Han y tienen hijos) y los suyos para poner en jaque a esa república incipiente y devolverla a su rol de rebelión. Las novelas fueron un éxito que revivió el fanatismo por la franquicia. Un poco después de la salida de la primera novela de esta trilogía, la editorial de cómics Dark Horse, conocida por continuar franquicias como Aliens o Terminator, había adquirido los derechos. Su primera saga fue una apuesta grande, hecha con mucha pasíon que estaba ambientada después de la trilogía de Zhan: Dark Empire.

                                        

El guionista, Tom Veitch conoce cómo funciona el mundo de Star wars. Al igual que en las películas, Dark Empire comienza en medio de la acción. Leia Organa Solo y su esposo Han, organizan una misión de rescate en las ruinas de Corouscant para buscar a Luke y Lando después de la caída de la nave en la que iban. A pesar de que está en uno de los tantos campos de batalla, Luke decide quedarse para investigar una gran perturbación de la fuerza que lo lleva al planeta Byss. Allí descubre horrorizado que el Emperador Palpatine no ha muerto y lo estuvo esperando para que tome el rol de su padre, es decir, que se pase al lado oscuro de la fuerza. A través de esto, Veitch logra una tensión que se mantiene hasta el final de la historia. Hace un muy buen uso de la elipsis para darle el peso a lo que realmente le interesa, que es la lucha interna que tiene Luke contra el lado oscuro que avanza en él y las manipulaciones de Palpatine.
Al sumergirnos en el mundo del emperador, logra ampliar la mitología de la fuerza de una manera coherente con las películas y a su vez ahondar en elementos de ciencia ficción. Es un autor que se sabe manejar muy bien en el género, pero no olvida en ningún momento en que universo está trabajando. La acción y la aventura predominan por sobre todo, al punto en el que esos elementos que les mencioné, están en función a estas, por ejemplo, las nuevas armas y naves del imperio. Aparecen, explica lo que hacen, pero lo que importa en el argumento es como los rebeldes se las arreglan para enfrentarse y salir aireosos. A nivel general ,el gran logro de Veitch es que nos preguntemos por que este cómic nunca se convirtió en película.

                                

El dibujo de Cam Kennedy choca a primera vista por la paleta de colores que eligió usar. Son fríos y su sombreado es a veces excesivo para la saga. En este sentido es funcional a la idea de dar una atmósfera mucho más oscura a la historia. Falla en la composición de rostros, muchas veces sabemos quién es quién por las vestimentas y sus expresiones son bastante toscas, como forzadas.

Su narrativa es impecable, se asemeja a un Story board detallado con un excelente manejo de los planos y la profundidad. Es un maestro a la hora de dar vida a mundos alienigenas y retratar escenas de guerra en donde se vive la desolación y la muerte. Donde se luce es en las secuencias de acción en el espacio. Se nota que disfruta diseñar naves y más aún, destruírlas. Cuando tiene que darle un aspecto imponente a las armas del imperio, lo logra sin problemas, haciendo que sepamos lo mal que la pasan los rebeldes.

                               

Dark empire abrió las puertas a Dark Horse para expandir tanto el universo de Star Wars, que se necesitaron crear eras para poder ordenarlo. La calidad por lo general fue alta, cosa que animó a escritores como Kevin J. Anderson o el mismo Timothy Zhan a sumarse a este universo expandido en cómics. Dark Empire es una de esas historias intensas, que se nota que fueron realizadas con pasión. No se resiente al paso de los años, y se sigue manteniendo como uno de los estándares más altos de la saga.

viernes, 2 de mayo de 2014

Hulk Gray - Jeph Loeb & Tim Sale


                                                       


Entre el 2001 y 2003, el dúo creativo de “The Long Halloween”, Jeph Loeb y Tim Sale se encargó de una trilogía de colores para la editorial marvel. A diferencia de la de  kieslowski, está centrada en el inicio de las carreras superheoícas de Spiderman, Daredevil y Hulk, mientras recuerdan un gran amor que perdieron.

Hulk gris es una sesión de psicoanálisis de un Bruce Banner, que busca a alguien que lo escuche en su aniversario de bodas, recordando a su mujer fallecida. Irónicamente la persona que elije, es al psiquiatra al que vive evitando, Doc. Samson.  Como se imaginan, el peso psicológico que tiene Hulk es enorme. Sus inicios estuvieron cargados de violencia y soledad. Desde entonces el único cable a la realidad que tenía Banner era Betty Ross, hija de su némesis.  En este sentido esta es la más compleja de las tres. No llega a conmover como las otras, pero golpea en otro nivel que tiene efecto a largo plazo.

                                                       

Varios autores, entre los que destacan Peter David y Paul Jenkins, intentaron develar el porqué de la transformación al monstruo, jugando a ser psicoanalistas en busca del gran trauma que marcó la personalidad de Bruce Banner. Tienen un as en la manga, el psiquiatra Leonard Samson, que también recibió su dosis de radiación gamma y es capaz de enfrentarse a Hulk, sin embargo, las tensiones más fuertes se dan en el diván en las sesiones, cosa que ayudó a complejizar la mente del personaje. Jeph Loeb era un autor muy inteligente para encarar los argumentos desde otro ángulo y así evitar contar lo mismo. Va directamente a la manera en que Hulk se convirtió en un catalizador para sacar a flote sentimientos reprimidos no solamente de Banner, sino de todo su entorno, desde su némesis por ese entonces, el General Ross, hasta la rebeldía de Rick Jones.   También explora su peligrosidad, tanto en las peleas clásicas contra el ejército e incluso con Iron Man, como en momentos de calma. Hay una escena que es un guiño a "Of mice and men" de Steinbeck, donde mata por accidente un conejo  al que está acariciando. No es un personaje bidimensional, así que esto además le trae sentimientos de culpa.  Bettty Ross se convierte en una suerte de Ann Darrow (King Kong), prisionera de una bestia que la ama. No sabemos lo que puede llegar a pasar en esos momentos y nos deja con la piel de gallina.

Un excelente recurso de Loeb fue poner en cuadros de texto parte de la sesión psiquiátrica en momentos claves, dónde Samson intenta escarbar más de esos sentimientos reprimidos y algún porqué más. Muchas veces se siente una tensión donde es posible que aparezca Hulk y acabe todo en una pelea. Sin embargo Banner lo evita usando la ironía.  El problema a nivel argumental está en que demora en llegar a lo importante, los primeros números parecen más de la misma historia de siempre que se ha reciclado durante años. Es más, podría haber funcionado perfecto en cuatro números en vez de seis.
                                                                   


Tim Sale se luce con los dibujos. Juega con los claroscuros creando climas dentro de su línea siempre limpia y dinámica. Hulk se ve realmente amenazante que nunca, aquí se nota lo peligroso que puede llegar a ser, incluso cuando sufre. Es más monstruo que humano. El rostro de Ross siempre está cargado de furia, Sale aprovecha esto para hacer un homenaje a Jack Kirby dibujándolo en su estilo. Resalta y queda muy bien. Los dos números donde el guión no aporta mucho a la mitología del personaje se salvan por la labor gráfica, que si da una nota diferente, más intensa a esas épocas.

Hulk Grey se aleja de la carga melancólica a la que venía apuntando la trilogía. Hulk es un personaje demasiado complejo a nivel psicológico como para hacernos sentir solamente una pérdida. Va más allá de eso, por lo que su lectura no es tan inmediata. El dibujo de Tim Sale logra retratar la violencia que existe en todo sentido alrededor del personaje, haciendo que la obra llegue a ser redonda.

miércoles, 30 de abril de 2014

Robot Dreams - Sara Varon

                                                 

En el mundo independiente del cómic no hay que buscar las obras maestras. Llegan gracias al azar.
Me gusta leer cosas livianas e infantiles cada tanto y  los cómics sin diálogo cuando funcionan bien, tienen una magia particular. Lo que no me esperaba, era una obra profunda con varios niveles de lectura al más puro estilo del Principito.

La historia trata sobre la vida de un perro que recibe por correo un robot para armar. Tienen una amistad bastante linda y simple hasta que el robot se oxida en la playa y el perro lo abandona. A medida que pasan los meses, siente culpa e impotencia por no poder recuperar a su amigo, e intenta llenar ese vacío con nuevas amistades como una familia de patos, osos hormigueros e incluso un muñeco de nieve. Por una u otra razón, que va desde las incompatibilidades de hábitos a la fragilidad de la vida, no logra adaptarse a nuevas amistades y el vacío sigue. El robot está tirado e inmóvil en la playa, lo único que puede hacer es imaginar  y soñar que el perro lo rescata al fin y que la amistad sigue, no siempre de manera idealizada. Otras veces sueña con nuevos comienzos, nuevas amistades, pero Sara Varon siempre nos recuerda el estado en el que está el robot.

                                                 
                                   

La genialidad del cómic está en la forma en la que la autora  logra narrar de manera muy simple de la que se encuentra en la literatura infantil y sin diálogos, una historia que trata sobre la necesidad de amistad. Le basta con pequeñas acciones y gestos para transmitir lo que están sintiendo los personajes desde la calidez de la amistad hasta la culpa y soledad. Cuando quiere resaltar algo, lo hace dejando una sola viñeta en la página en blanco, el efecto que logra es un grito de lo que está pasando por la cabeza de esos personajes que no dicen una palabra. De hecho, la historia en sí es una metáfora que nos hace comprender la manera en la que las relaciones humanas van y vienen, cosa que hace que muchas veces seamos crueles, incluso sin pensarlo. Hay algunos chistes muy sutiles que son funcionales a todo esto, no llegan a sacar carcajadas, pero si ese toque dulce y el encanto necesario en las historias infantiles. 

El dibujo es muy simple, no tiene grandes aspiraciones más que la de ser funcional a la historia. Funciona perfecto, con pocos trazos logra situaciones cotidianas con algunos guiños a la cultura comiquera. El robot se parece al que aparece en Laputa de Miyazaki, Sara Varon lo muestra cuando ven la película. Las expresiones faciales también están muy logradas dentro de esa línea. El coloreado también es simple, un tanto básico pero muy efectivo para generar los climas. Como les comenté, donde se luce es en el manejo de la narrativa comiquera y el uso de las secuencias para expresar con tanta maestría los sentimientos de los personajes.

Hay grandes obras donde uno menos se lo espera. La amistad entre un perro y un robot es una gran metáfora sobre las relaciones humanas, que incluso llega a doler. 

lunes, 28 de abril de 2014

Star Wars Devilworlds - Alan Moore


                                                      

Cuando me enteré de la descanonización del universo expandido de Star Wars me puse a buscar alguna obra que me haya impactado. Estuve entre la “Trilogía de Thrawn” o “Imperio oscuro”. Al final decidí por algo fuera de lo común, “Devilworlds”, que recopila siete cómics cortos de principios de los ochentas de la revista “Marvel UK Star wars”. Cinco son de un guionista que sería leyenda, estamos hablando nada más y nada menos que de Alan Moore. 

                                                       

Por ese entonces, Moore ya demostraba su potencial para encontrar una variante distinta y aprovecharla. El problema está en que por ahí se le va la mano y en muchos momentos sabemos que estamos en el universo Star Wars solamente por los personajes o el entorno de guerra entre los rebeldes y el imperio.  Sus historias se alejan de las aventuras y persecuciones de naves o toda la mitología de la fuerza que hicieron famosa a la saga. Apunta a una ciencia ficción más oscura e inteligente donde explora el elemento alienígena e ir más allá pensando en no quedarse en los planetas de siempre. Llama la atención la manera en la que deja muy bien parado al imperio y a Darth Vader como estrategas fríos y peligrosos; Los héroes se sienten más cómo personajes cliché del género.
 Al igual que en sus obras de 2000 AD, pueden entreverse algunas ideas que desarrolla más adelante, como el dios prisionero, juegos temporales y una suerte de planeta vivo. Hay muy buenas ideas, pero el problema está en que se nota que no se esforzó demasiado para sacarles el jugo al máximo. Simplemente buscó algo original y lo escribió en automático buscando los giros o el golpe de efecto para que funcionen las historias.  Aun así, logra estar por encima de la media del universo expandido.
Las historias de los otros dos autores, Steve Moore y Steve Parkhouse tienen un aire más aventurero, pero siguen la línea de apostar por lo diferente. El problema está en que tampoco se sienten muy de la guerra de las galaxias. Si cambiamos a los protagonistas por personajes de Doctor Who de la era de Tom Baker, las historias seguirían funcionando igual o mejor.

                                       
Los dibujantes son bastante correctos. John Stokes logra construir atmósferas oscuras con un muy buen manejo de sombras y trazo sucio, que se asemeja un poco a David Lloyd. Tiene el problema de que sus dibujos son bastante estáticos y un poco duros. Por otro lado encontramos a un Alan Davis primerizo que no había desarrollado su estilo. Sabe manejarse bien en las secuencias de acción y construye muy bien los entornos, pero falla en tema rostros. Al igual que con Moore, se le nota el potencial y la creatividad en estas páginas.

El encanto de Devilworlds está en lo distinto y ver la visión del universo Star Wars de un Alan Moore que se estaba iniciando en los cómics. En general la calidad es correcta cargada de eso particular que hace que llame la atención. No defrauda pero tampoco es una obra maestra.

domingo, 27 de abril de 2014

Green Arrow de Kevin Smith - Quiver & Sounds of violence


                                           

Cuando a Dc se le ocurrió traer de vuelta a la vida a Olliver Queen, un personaje sin poderes y que encima había muerto en una explosión, le tocó a Kevin Smith encontrar la mejor forma de revivirlo. Smith es uno de esos autores a los que se les nota que tienen amor por el cómic y además conoce bien las técnicas de guión. En el primer número de la saga Carcaj (Quiver) nos enteramos del vacío que dejó la muerte de Ollie en su entorno. A pesar de haber sido una persona llena de errores, se hacía querer y dejaba una marca. Es un buen recurso que utiliza para hacer un pequeño repaso de lo que fueron los momentos más importantes del personaje. Al final de este número, Stalney Dover se encuentra con un vagabundo que usa flechas truco hechas con basura. Es Ollie.

Cuando regresa, hay algo diferente. Su mentalidad y forma de expresarse se parece a la de la liga de la justicia en la etapa de Gerry Conway o Dennis O’Neil. Hay mucho que no recuerda, y se desconcierta cuando se encuentra con los otros súper-héroes cambiados a como los recordaba. Lo curioso es que a pesar de que hay algo que no está del todo bien, solamente el gran paranoico de Batman duda de si Ollie volvió realmente a la vida. En estas escenas de reencuentros brilla la maestría de Smith a la hora de construir diálogos. La ironía y los chistes para fanáticos del cómic son geniales y logran generar nostalgia. A medida que pasan los números la naturaleza heroica de Ollie se hace evidente, como por ejemplo, cuando rescata de la explotación sexual a la adolescente Mia Dearden. Sin embargo lo que intriga es saber cómo volvió a la vida.
Hay otra trama que se va desarrollando de a poco y tiene relación con el regreso. Aquí Stanley Dover cobra mucho peso cuando pasa de ser un personaje benefactor a un ser bastante siniestro que quiere aprovechar la vuelta a la vida de Ollie para sus fines.
Carcaj es una historia simple, pero ejecutada con mucha maestría donde Smith homenajea a los cómics clásicos y se preocupa en lograr algo fundamental, divertirnos y emocionarnos. La vuelta de Ollie termina siendo una gran historia de reencuentros.

                                                 

Si hay algo que caracterizó a esta nueva etapa de Green Arrow, fueron los secundarios como una suerte de familia de súper héroes al estilo Starman en los noventas. En batman se intentó algo así, pero convengamos que no es alguien exactamente normal.  Aquí se cuidan y aprenden entre ellos sin dejar de divertirse. Lo que le da mucho peso emotivo es la forma en la que Ollie intenta acercarse a su hijo biológico, Connor para recuperar el tiempo perdido. En la segunda saga “El sonido de la violencia” esto tiene un peso enorme. Onomatopeya, un asesino de súper héroes que no pronuncia más que eso, le dispara en la cabeza. Cuando se enteran de que está en terapia intensiva, hay momentos emotivos muy fuertes que se cortan de golpe cuando Onomatopeya se entera de que Connor sobrevivió y va a terminar el trabajo en el hospital donde está internado.
En estos números logra tensiones enormes, en especial cuando muestra lo vulnerables que pueden ser los protagonistas al punto de que llegamos a sentir su desesperación.
“El sonido de la violencia” es un trhiller en estado puro que nos obliga a quedarnos hasta el final.

El dibujo de Phil Hester sigue un poco la línea de Tim Sale. Es limpio, minimalista y domina la composición de página. Donde resalta es en el dinamismo que sabe darle a sus dibujos. Se siente cómodo dibujando secuencias de acción y peleas. En los momentos tranquilos se siente cómo que están preparados para lo que sea. Las portadas de Matt Wagner se lucen bastante en cuanto a la composición, también minimalistas que simplifica la historia de cada número con muchísima elegancia. 




Fue bastante interesante volver a hojear las páginas de Green Arrow anteriores a los nuevos 52, más en concreto los números de Kevin Smith y Phil Hester del 2001. En estos números la serie comenzó con mucha fuerza y actitud. Fueron dos historias que le dieron el lugar que Green Arrow necesitaba en el universo Dc y sirvieron de empujón para que lo que siguiera mantuviese un nivel digno hasta el final.


lunes, 21 de abril de 2014

Rubia de verano - Adrian Tomine


La verdad es que no le había prestado demasiada atención a Adrian Tomine. Leí una que otra cosa suya al pasar, hasta que un amigo me recomendó llevar “Rubia de verano” Linda edición, buen precio y las reseñas hablaban bien del libro así que decidí jugarme. 

                                                 

Los cuatro relatos del cómic son retazos de la vida cotidiana, donde falta un empujón para romper del todo la rutina, y llegar a ese caos personal que atormenta a los protagonistas. Por lo general son inadaptados que tienen cierto control en sus vidas. En cierta medida están acostumbrados a ese vacío en el que están y no les importa ir más allá. Sin embargo, el momento en el que algo los saca del área de confort es inevitable.

En “Alter Ego” Martin Courtney está frustrado porque después del éxito que tuvo su primera novela, no es capaz de volver a escribir. Aun así, le siguen llegando cartas de fanáticos. Entre ellas, una postal que es de un amor imposible que tuvo en la secundaria. Martin comienza a dejar todo tirado para visitarla. Novia, trabajo, etc. Es aquí donde Tomine nos muestra lo que es realmente la psicología del personaje y por qué jamás logró sentirse del todo satisfecho. Incluso reviviendo esa fantasía incompleta que inevitablemente va a terminar mal. El tema es cómo.

“Rubia de Verano” Es la historia más interesante en cuanto a tratamiento de personajes. Neil es un diseñador bastante introspectivo que no tiene más relación humana que la del trabajo, su psicóloga y una especie de intento de acercarse a Nessa. Sencillamente no sabe interactuar con otras personas.  No por nada odia a su nuevo vecino, Carlo, un rockero bohemio que tiene mucho éxito con las mujeres. Esa bronca va aumentando cuando espía las conquistas de Carlo. Lo interesante se da cuando entre ellas aparece Nessa. Dentro de ese slice of life la forma en la que plantea la necesidad de contención afectiva y la soledad, ponen la piel de gallina. La forma en la que actúan es impredecible pero humana, y eso hace que nos pongamos nerviosos. A Tomine le encanta hacernos descubrir lo que sus personajes no quieren saber. En este relato es donde más se asemeja a la narrativa de Raymond Carver (sin alcohol).

                             

En “Escapada a Hawai” vemos como la vida que Hillary Chain pensaba que era estable, comienza a desmoronarse desde el momento en el que la despiden de su trabajo. Desde un primer momento sabemos que algo no está bien con ella, cuando vemos que uno de sus hobbies es llamar a una cabina telefónica y divertirse atormentando a los que atienden, más cuando le sirven de escape a sus relaciones familiares, amorosas, y sobre todo al hecho de saber que es usada.


                                         

El libro cierra con “Amenaza de bomba” gira en torno a la sexualidad durante la adolescencia y la imagen que se crea a través de ella. Los protagonistas son Cammie, una chica que se ha descontrolado y Scotty, un adolescente apático al que tildan de gay por su amistad con otro chico. El bulling, los errores y la necesidad de integrarse son tratados con mucha sutileza. Lo que importa es como se las arreglan los personajes.

Como pueden ver, en estas historias que son aparentemente simples, Tomine explora la psicología de los que no logran adaptarse al medio social y deja ver entre líneas como se encuentran atormentados.  Gracias a su narrativa pausada, sabe lograr tensiones en los diálogos y que los silencios se conviertan en momentos muy intensos. Tienen mucho del realismo sucio de los ochentas y noventas. Más de Tobias Wolff que de Carver. Tomine tiene una carrera en literatura, cosa que se nota cuando narra.

A nivel gráfico lo primero que llama la atención es lo clásico en cuanto a la disposición de viñetas.
Sus dibujos son correctos, no hay poses ni perspectivas jugadas. Si predominan los primeros planos y planos medios. Los juegos de sombras y el claro oscuro le dan un toque realista tirando a caricaturescos, con un poco de aire a Clowes. Lo que si resalta es la narrativa. En el manejo de los tiempos y las secuencias, sabe dar el efecto a nivel gráfico que complementa sus historias. En esto es un poco Miller. No será un gran dibujante, pero conoce lo suficiente el medio como para narrar sus historias como se le da la gana, y se nota que se siente cómodo en eso.

Rubia de verano es una obra redonda en todo sentido. Aquí el Slice of life se convierte en un acierto que le permite a Tomine tratar temas muy profundos con una simpleza enorme, e incluso lograr tensiones psicológicas en esto. Algo que aprendí, es que cuando los silencios llegan a golpear, es porque hay un gran trabajo de narrativa.
Si todavía no conocen a este autor, les recomiendo este tomo para iniciarse.