El tono light del primer tomo le había dado un aire fresco. Los capítulos eran entretenidos, pero daba la sensación de que le faltaba una carga narrativa y emocional más intensa para que la serie haya sobrevivido tantos años. Al final del primer tomo comenzó la saga de la búsqueda del cristal de plata y con esto, la de la identidad de Tuxedo Mask. Con este giro argumental, Naoko Takeuchi deja de lado los gags para ir de lleno con la historia central del manga, que le da todo lo que les había mencionado anteriormente. Es una historia que comienza de una forma bastante simple, siguiendo los lineamientos de los primeros capítulos, donde no falta el elemento del slice of life y algunos gags. Incluso sirve para unir a la ya famosa justiciera del mundo del manga, Sailor V al quinteto de las Sailor Scouts. Desde que Tuxedo Mask revela su identidad y lo poco que recuerda de su historia a Bunny; El romance crece y la trama se afianza cada vez más. Sobre todo cuando se van revelando detalles sobre sus
personajes terminan estando de relleno, e incluso para contextualizar un poco. Takeuchi se las arregla para hacerlos aparecer aunque sea en una viñeta, pero son tantos, que esto termina molestando bastante. La traducción deja mucho que desear con los nombres, en el primer tomo no lo noté tanto. Es bastante molesto encontrar nombres como Camilo (Gurio), Patricia (Makoto) o Armando (Mamoru). En el mundo editorial es como volver a la época de Novaro en donde desfilaban nombres como Bruno Díaz o Bruno Alba. Por suerte hay una nueva edición en castellano.
Escuché muchas críticas, “Es un manga sobrevalorado”, “el anime es mucho mejor” y tantas otras. Si solamente leyeron el primer tomo, es comprensible. Hay un salto de calidad bastante importante en el segundo tomo. Con la saga de la búsqueda del cristal de plata, Naoko Takeuchi nos deja ver la historia principal y el potencial de Sailor Moon.
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